Del muro que gime; nuevos ladrillos

Galopan asentados en las profundas cataratas del ojo; como la niña de fuerte espalda que corre al brillo lumínico ciego: pues andar nunca estuvo en la mente cuando saltar se podía, por las tejas de las estrellas como una más.

Combatir el huracán imparable si un muro que gime en su tumba está;

Un vacío lleno de nuevos términos: entender un muro ilegible que nunca tuvo que construirse, pero sigue en pie, desafiante: el dado rasgado sin suerte, él fue quien asentó polvo como mecha en pólvora maciza,

por tanto, la garganta ya no lleva piedras, pues son ladrillos nuevos los que desgarran el iris de nuestra niñez y del arco sin triunfo.

Las horas o las piedras nunca fueron ladrillos nuevos.

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